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OSOS POLARES
Llueve.
En el Ártico se ahogan los osos polares.
Esas cazadoras bestias solitarias,
tan parecidas a lo que somos,
ya no pueden cruzar de témpano en témpano.
Fatalmente se calienta el océano.
Ocurren tsunamis tornados, sequías,
Tiembla la tierra. Temo por el vidrio,
los batracios, las mariposas,
todos condenados al record fósil.
Pero aún más. Mis huesos,
secuestrados por la corriente
que arrastrara al mar la gran manzana,
ahora bailotean fantasmales
junto a catedrales y vecindarios,
amigos, amantes, (des)conocidos.
Ballenas,víboras, ruiseñores,
unidos en el reciclaje de las especies.
A todos nos capturó la marejada,
sepultó el lodo, la avalancha de humo.
Nos cayeron encima los edificios.
No pudimos escapar a la venganza
del planeta añil, turquesa, zafiro,
como un piano sin manos, desquiciado.
Llueve.
En la Antártica florecen pimpollos carnívoros.
03.04.06
ALFREDO VILLANUEVA COLLADO
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